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María Santísima de la Soledad es una imagen de
candelero para vestir, tallada en madera de pino y
fechada aproximadamente en el siglo XVII. Aunque su
autoría se desconoce debido a su antigüedad y falta
de documentación, ha sido atribuida al círculo de
Luisa Roldán, "La Roldana". Es una imagen articulada
en sus extremidades superiores y tiene una altura
aproximada de 1,64 metros.
Sus
bellísimas facciones han sorprendido a muchos. De
una indudable calidad artística, es imposible no
quedarse sorprendido mirando sus ojos entreabiertos,
rasgados de dolor. Posee una grandísima expresividad
en el rostro, con ceño fruncido y boca remarcada por
el llanto. Pero sobre todo debemos remarcar la
calidad en la talla de las manos, de delicado
movimiento y perfectas similitudes a la mano de una
mujer.
Entre los
meses de Diciembre de 1986 y Enero de 1987, la talla
de Nuestra Madre de la Soledad, fue sometida a un
proceso de restauración, llevada a cabo por el
profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla
Don Francisco Arquillo, junto a su equipo.
La imagen
de María Santísima de la Soledad formó parte de la
exposición "Mater Dolorosa", organizada por la Caja
San Fernando en la Cuaresma de 1988, donde no pasó
desapercibida para nadie, recibiendo múltiples halagos de los
visitantes.
En el año 1984, se le impuso la Primera Medalla de
Oro del pueblo; y en el año 2000, el Excelentísimo
Ayuntamiento de Benacazón, nombró a María Santísima
de la Soledad, como "Miembro Honorario de la
Corporación Municipal", haciéndole entrega del
Bastón de Mando.
Sus
Enseres

En cuanto a bordados, posee una saya de terciopelo negro
bordada en oro fino de autor desconocido; otra en terciopelo
morado bordada en oro por Pedro de la Rosa; y otra en color
hueso bordada en oro, obra de los talleres de Fernández de
la Rosa del año 1995. El manto de salida es de terciopelo
negro bordado en oro fino y de autor desconocido, ampliado
por las monjas del convento de Santa Isabel de Sevilla;
manto de camarín en terciopelo negro bordado en oro. Posee
una toquilla de malla de oro con flores bordadas en el mismo
hilo; toquilla de sobremanto bordada en oro sobre malla,
obra de Pedro de la Rosa del año 2000.
María
Santísima de la Soledad también posee una corona con
resplandor de alpaca dorada y canasta de plata de ley con
incrustaciones de piedras preciosas, obra del taller de
Viuda de Villarreal; un puñal dorado del taller de viuda de Villarreal.
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