|

El Santísimo Cristo Yacente es una imagen tallada en
madera de pino, fechada aproximadamente a finales
del siglo XV o principios del siglo XVI. Aunque su
autoría se desconoce debido a su antigüedad y falta
de documentación, si se conoce que salió de la
Escuela Castellana. Es una imagen articulada en sus
extremidades superiores y tiene una altura
aproximada de 1,57 metros.
Sorprende
el gran valor escultórico de la talla, sobre todo
teniendo en cuenta sobre la fecha que pudo ser
esculpida. De marcadas estructuras anatómicas, la
imagen del Santísimo Cristo Yacente posee cabellera
de trazado liso, así como barba y bigote ligeramente
ondulada. De marcados pómulos, ojos entreabiertos y
cejo fruncido mostrando una clara expresión de
sufrimiento. La ejecución perfecta del tórax, donde
la marcada estructura ósea, así como el abdomen y
los pectorales realzan el minucioso estudio del
mismo. Destaca sobremanera la musculatura de brazos
y piernas, así como el carácter marcado de las venas
que recorren los brazos y sobre todo la bella
ejecución de manos, abiertas casi en su totalidad, y
pies, ligeramente inclinados.
Representando el pasaje bíblico que reza:
"después que José de Arimatea pidiera a Pilato el
cuerpo de Jesús, lo bajoron de la cruz, y lo
envolvieron en una sábana y aromas, según es
costumbre enterrar entre los judíos. Había cerca del
sitio donde crucificaron a Jesús, un huerto y en el
huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido
enterrado. Era el día de la preparación y apuntaba
el sábado y como sitio está cerca pusieron allí a
Jesús. (Jn. 19, 40-42)".
Esta imagen
posiblemente fue donada por la familia de los Portocarreros a la Hermandad, ya que el
matrimonio toledano, formado por D. Gonzalo Pantoja
Portocarrero y Dña. Juana de Merlo, fundaron el
mayorazgo de Benacazón para su hijo Martín Pantoja
Portocarrero en 1537 y éste donó, unos años después,
un Cristo articulado para el culto.
El Santísimo Cristo Yacente permanece en su altar
durante el año, crucificado, ya que en el año 1980,
el arzobispo de Sevilla, don José María Bueno
Monreal, dio su autorización y licencia para ello.
A comienzos del año 2004, la imagen del Yacente fue
sometida a un proceso de restauración, llevado a
cabo en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, por
el afamado restaurador, don Francisco Arquillo y su
equipo.
Posee dos
juegos de potencias, unas de autor desconocido. Las
otras, labradas en plata de ley con incrustaciones
en zafiros en las siglas JHS; realizadas por el
orfebre Agustín Donoso y donadas por un hermano de
la Hermandad.
|